Tarde de riego

Losimages-15 pies hundidos en el barro que ha dejado en las acequias el agua de la alberca. Ese agua que había subido durante la noche desde la tierra y que, al caer la tarde, volvía a ella.

Salía de lo profundo y nos llenaba la piel con sus minerales y la bebíamos y estaba helada como la oscuridad.

Y cada tarde regresaba a la tierra tras pasearse por los naranjos y los tomates y se llevaba nuestras risas de ese día.

Y así un día y otro día…

Pasado el tiempo, recuerdo aquellas tardes de verano en el campo y me pregunto: ¿cuándo fue la última tarde de riego?, ¿nos echará de menos el agua?.

 

Microcuento: Un desafortunado error

Siempre pensé en la política como en un pasatiempo que me librara de las tediosas tardes de labores y charlas de patio. Por eso, esta mañana, cuando me arrastraban escaleras abajo y me gritaron que me despidiera de mis parientes, lo único que pensé es que ha tenido que haber un desafortunado error.