La Tierra, año 3050

El amor era como el mar: grande y bello. A veces mortal, deseado y peligroso.

El amor era un bebé recién amamantado.

El amor era esperar en un andén, de noche, o asomada a la ventana con el relente cayendo en el pelo.

El amor era sostener una mano, casi de un cadáver ya, y esperar juntos el final.

El amor era soltar las cuerdas aunque no quisieras.

El amor era adivinar por gestos, reír sin parar, llorar despacio, escupir el rencor, perdonar a un hijo, a un padre, a un amigo, a un hermano, a un desconocido…

El amor era oler las sábanas del amante todavía calientes. Aspirar la esencia de otro cuerpo.

El amor era, a veces, solo un falso reflejo de nuestro propio amor.

Era algo tan fácil y tan complicado…

 

 

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