Náufragos

A veces ocurre que te pones triste de repente, sin venir a cuento. Sucede cuando recuerdas que nada hay que retenga a quien quiere irse. Cuando repasas los baldíos esfuerzos perdidos ya en el tiempo, las ganas estrelladas contra la pared, las ilusiones desparramadas como falsas monedas en el mercado de las mentiras, la promesa de futuro que se esfuma como una pavesa frágil y voluble. A veces te preguntas por qué despreciaron tanta miel que brotaba de tus manos.

Y aquí nos encontramos ahora: dos náufragos que fueron expulsados del paraíso de atrezo, escenario impostado de una película romántica con final infeliz.

Aquí nos encontramos, en medio del Océano y decididos a agarrarnos el uno al otro y afrontar juntos el vientre de la ballena.

El vientre de la ballena está lleno de náufragos agarrados a una tabla.

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