Gaudeamus Igitur

Me estoy imaginando la cara de Olga al leer la noticia. Ella se habrá acordado de aquel día en el que, recién parida y con los pechos a reventar de leche, tuvo que ir a leer la “tesina”. Había dejado al bebé esperando con su padre en el pasillo y  escuchaba su llanto desde dentro. Se habrá acordado de los viajes del pueblo a la capital durante el curso de doctorado. De las horas y horas de investigación sacadas de una extenuante jornada de trabajo y criando a tres hijos. De los viajes para recabar información haciendo malabarismos con sus miles de responsabilidades. De las cientos de lecturas,  de los borradores de la redacción, de los sofocos, correcciones, nervios.. De que se aprendió de memoria el texto para una magnífica lectura de Tesis. Me puedo imaginar también la cara de Ramón. Años de experimentos en el laboratorio de Física para una Tesis doctoral de la que yo no soy capaz de entender ni el título.

Y estos días tarareo en mi mente el Gaudeamus Igitur. No se me va. Ese solemne himno universitario que me hacía saltar las lágrimas cuando se cantaba en mi Facultad.

¡Ay alma mater, no nos traiciones!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s